Dejar ir

Lo primero de todo, me gustaría felicitar a todo el mundo el año nuevo. Me encanta el año que entra porque “soy muy toc” y me gustan los años tan redondos como este 2020. A día 2 de enero todavía no sabemos cómo va a ir el año pero creo que esa es la gracia de vivir, no saber lo que va a pasar.

Normalmente, los inicios de año suelen ser momentos de esperanza, de renovación y adquisición de nuevos hábitos, lo que trae consigo, librarse de cosas que no queremos seguir teniendo en nuestra vida o que por lo que sea, nos hemos dado cuenta que aunque queremos, ya no merece la pena seguir manteniendo. Soy una persona a la que rara vez le gusta tirar nada porque otorgo a los objetos un valor sentimental que viene atado a recuerdos que he tenido al usar ese objeto o porque van vinculados a personas a las que quiero y ya no están o no veo muy a menudo.

Sin embargo, hay que darse cuenta de que un objeto no es una persona y que por tirar algo que ya no necesitas, no estás faltando a la memoria de ese recuerdo. Que no siga manteniendo el objeto no va a hacer que se borre de mi memoria lo vivido, eso siempre va a estar ahí. Es por eso que en este nuevo año de renovación, os propongo que nos libremos de esas cosas que seguimos manteniendo sin necesidad.

Cuando tiramos algo, dejamos sitio para algo nuevo o simplemente el espacio necesario para respirar.

Hace poco me hablaron del “Método del orden de Marie Kondo”, en el que se explica cómo para ordenar tu casa y tenerla ordenada como siempre quisiste, tienes que empezar tirando cosas que ya no usas y que mantienes, como decía anteriormente, por sentimentalismo.

Al principio este ejercicio puede ser costoso, ya que nos empieza a entrar la sensación de “esto no lo tiro que lo voy a usar” o “como voy a tirar esto con lo que me costó encontrarlo” o “esto fue un regalo, no lo tiro”.

Pero a medida que vayáis limpiando y tirando cosas, veréis como os resulta cada vez más fácil, y es porque habréis superado la barrera de lo que interpretáis como sentimental a lo que es realmente práctico.

El momento de llegar a la basura y liberaros de todos esos objetos que ya no usáis, la ropa que hace tiempo tenéis en el cajón sin ponérosla o ese cuadro que realmente no te gusta, veréis cómo vuestra cabeza hace un reinicio real y se consigue una sensación de tranquilidad que hace que estemos más a gusto en casa.

Es por eso que dejar ir, en muchas ocasiones resulta liberador para ocupar nuestra mente en cosas realmente interesantes e importantes en nuestra vida.

Publicado por eliapesquera

Psicologa Sanitaria M-33188

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